Actualizarse o morir. Los gerontosaurios que aún nos quedan.

27.08.2017 10:25

Llegué tarde.

Llegué tarde para aconsejar o ayudar a casi todas las amigas/os cuando dieron a luz y fueron madres.

Salvo excepciones, como casi siempre, mis amigas han dado a luz entre los veintitantos y los treinta pocos.

Y es que mis conocimientos sobre la crianza y el mundo general infantil es bueno desde hace algunos años (menos de dos lustros).

Y es un dolor, porque yo entré en magisterio hace un porrón de años.

Los profesionales que trabajan con aspectos que atañen a los niños y la salud del ser humano deberían estar constantemente formados y porelamorhermoso, actualizados.

Tras el primer año de magisterio todos tendríamos que conocer en profundidad el embarazo, la gestación, el expulsivo, conocer a las mil maravillas el parto respetado (y los que no lo son), cómo atender/ayudar a los progenitores y cómo hacer piña con otros profesionales.

Sí, digo en magisterio. No solo la rama sanitaria debe.

¡Por Júpiter!, nos vamos a encargar de los niños así que ¡qué menos que saber como han llegado (y/o deberían llegar) a este mundo!

Los médicos, los psicólogos, los nutricionistas, los pedagogos… Todos tendríamos que ser expertos en desarrollo humano y estar actualizados hasta la extenuación.

Y digo ACTUALIZADOS porque sí, estudié “de eso del desarrollo” en la *diplomatura pero aprender no aprendí un carajo.

Y menos mal. 

Autores del año catapún, con sus libros del catapún, sus teorías del catapún y sus glorias hasta nuestros días.

De los buenos, de los que de verdad molan y aprendes, de esos, ni uno.

Y es que perdona Piaget, pero hay más vida tras (y antes) de ti, además de que memorizar tus teorías cual papagayo para pasar exámenes no me parece la mejor manera de atender y guiar futuros pupilos.

Y no solo los maestros.

Los médicos repiten como mantras frases que tenían sentido hace un siglo sin ponerse ni un poquito colorados y así con todos los demás profesionales que atendemos al ser humano y su esencia.

Jamás, ninguno de nosotros deberíamos dejar de cuestionar cada frase que nos sale por la boca cuando tratamos con nuestros usuarios, pacientes o clientes.

-El nutricionista debería pensar si es verdad que esa buena señora debe tomar esas calorías al día, ¿de verdad?, ¿esas y no otras?, ¿por qué?

-El terapeuta que comenta que esos pensamientos son… ¿Lo son?, ¿seguro? ¿debe gestionarlos así? ¿Quién dices que lo dijo?

-El médico que aconseja quedarse embarazada antes de los 35. ¿Seguro?, ¿estas conclusiones son actuales y con datos reales?

-La maestra: ¿basándome en qué he de decirle que no debe colorear sin salirse del dibujo?, ¿tiene eso el más mínimo sentido?

-Etc.

Y no lanzar todo al aire cual cotorras sólo porque es lo que debe decirse (¿?), así lo hemos leído o así lo hemos 

estudiado.

Hace años estudiaban que la tierra era plana, ¡a ver si nos espabilamos!

  

Nos encargamos de la esencia de nuestra especie: ¡del cuerpo!, ¡de la mente!, ¡de la emoción! ¡DE LOS NIÑOS!

Yo misma admito que cuando me inicié, más de un consejo que ofrecí en aquellos tiempos actualmente ya no lo tengo en mi archivo de recursos porque por suerte, nunca he dejado de estudiar y ser curiosa cual polilla.

Y doy por hecho que alguna referencia, dato o teoría me tocará revisar más adelante, aunque espero sean ya mínimas.

Por eso admiro cuando alguien para y con todo en contra, normalmente comenzado por sus compañeros de profesión (manda webs) y muchas veces las propias familias (que tiene tela) dice ¡stop! y busca una nueva respuesta, investiga, pide ayuda para que alguien lo haga o rebusca hasta dar con datos actuales y probados.

Puedo constatar que mucho de lo que veo en las redes sobre salud e infancia, fuera de la gente que sanamente sigo, son datos incorrectos o simplemente anacrónicos.

Consejos médicos de otra era que se repiten hasta la náusea, corrientes que se siguen por el qué dirán (el del vino como fuente de salud es de mis preferidos) y si entro en mi campo, maestros (y colegios) que comentan felices que ellos ya ponen "difíciles y completos" exámenes en primaria como una hazaña profesional.

Sé fuerte.

Que te dé igual que los padres te hayan aplaudido la ocurrencia hace tres meses.

Si ahora, fruto de tu esfuerzo y tu honor has constatado que eso no solo no está bien, sino que está refatal, dilo. Y siente, y ahora de verdad, auténtico orgullo por tu nueva decisión de quitar los exámenes y dejar más tiempo libre a los niños.

Siéntete orgulloso de decir que las calorías son un truño y no es eso lo que hace engordar.

Muestra tu cabeza alta cuando dejes de recetar pastillas a gogó y aconsejes paseos, hablar mucho, apoyo… Y risas.

 

Te dirán de todo y pensarán peor pero te necesitamos.

De tu valentía beberán los niños del mañana.

Y los adultos de hoy.

Desde muchos lugares de este mundo, ya redondo, te estamos escuchando y aplaudiendo hasta con las orejas.

Gracias.

*No sufran, luego llegó la licencitura y mil cursos de especialización.

*He cometido el error de no guardar la ubicación/creador de las fotos (escribí el texto en vacaciones). Espero averiguar de donde leches las saqué todas y ponerlo. Mientras tanto tengo estas:

Fotos de: Momtastic; mamma.pourfemme.it;  estonoesunaescuela; 

 

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